Por favor, no sigan mi ejemplo en cuanto a...

Bueno, ayer me puse a pensar en lo extraño y fuera de lo común que en algunos aspectos ha sido para mí este semestre agosto-diciembre 2005... Siempre es el Semestre en que los estudiantes nos sentimos más agotados, cansados, hartos, y es la etapa en la que más rápido queremos salir de la universidad porque llega diciembre y uno tiene pilas y de más, porque es una época bonita y uno no quiere tener nada que le agobie y quiere estar libre para disfrutar de la navidad...
¿Por qué ha sido extraño para mí este semestre? Bueno, siempre trato de tomar un bloque que me permita salir temprano los viernes, porque ese día, en el que termina mi apretada agenda trabajo-universidad, quiero comenzar a descansar, aunque, mentira, que no descanso gran cosa, pero al menos trato. Cuando me inscribí tuve que, para poder acomodar mi bloque, tomar una materia miércoles y viernes de 7:00 P. M. a 9:00 P. M., cuando prácticamente siempre en mi vida universitaria lo más tarde que salía era a las 7:00 P. M. los viernes. Eso fue lo primero, aunque para serles sincera, esa ha sido la mejor materia, para mí de este Semestre, porque los viernes, con ella me desestresaba, fue una materia buena, relajante y bien impartida.
Lo segundo fue que para poder tomar una materia con un profesor, tuve que darle de baja a otra, ambas materias las habían publicado con el mismo profesor a la misma hora y el mismo día y en el Dpto. no quisieron decirme cuál de las dos era la que iba a impartir el profesor que yo quería... El primer día me encuentro con que me tocó el profesor que no quería y cuando fui al Depto. de mi carrera, me pusieron un millón de trabas para cambiarla... Logré hacerlo, gracias a la ayuda de un amigo, y pude tomar la asignatura con el profesor que quería... Y bueno, he tenido otras decepciones de las que prefiero no hablar, pero... A pesar de todo, Gracias a Dios, y a su ayuda, me ha ido bien... Siempre en los períodos agosto-diciembre, termino antes de mi cumpleaños, y ahora vengo a terminar el 14 de este mes, cuando mi cumpleaños es el 8, y para esa fecha yo siempre ya había terminado...
Ayer, además, tuve una crisis de estrés... No fue nada muy grave, pero creo que con eso mi cuerpo envió una señal de cansancio, más bien de alerta... Ayer, tenía que entregar un trabajo, que era el examen final de una materia en la oficina del profesor... Como salí a las 5:00 P. M. de mi trabajo, aunque me dieron una bola hasta la bolívar, se me hizo difícil llegar a la uni a tiempo, porque no conseguí transporte rápido y llegué a las 6:00 P. M. Las oficinas de la secretaria y del profesor estaban cerradas... Minutos antes estaba corriendo tratando de llegar a tiempo y mientras subía las escaleras sentía como si me fuera a romper en mil pedazos, y estallé al darme cuenta de que las oficinas estaban cerradas...
Decidí deslizar el trabajo por la puerta y llamar en el día de hoy para confirmar que el trabajo lo habían recibido... Para colmo, la primera respuesta que me dio la secretaria cuando llamé hoy en la mañana, mientras escribía este post, fue que cuando ella había entrado no había visto nada, acto seguido (y lo que debieron haber sido, a mi entender, sus primeras palabras), dijo que iba a revisar si la otra secretaria lo había encontrado, y así fue, la otra joven la encontró y ahí murió mi preocupación...
El hecho es que todos los días me levanto a las 6:50 A. M., porque el cansancio acumulado, no me permite levantarme más temprano, y sinceramente no me quiero levantar, para nada y por nada... Termino llegando un poco tarde al trabajo, y eso no me gusta, porque la puntualidad es importante para mí.
Mi consejo es, tanto para ustedes como para mí, que no sigan mi ejemplo en cuanto a estresarse, que traten de cumplir bien con todo, en la medida de lo humanamente posible, y que se relajen, porque está vida es corta, como para estarla llevando uno tan a pecho... Realmente yo necesito descansar, y tengo que planear mi descanso porque realmente necesito descansar, es una necesidad imperiosa la que tengo de hacerlo... Tengo que consentirme, mimarme, porque al final, lo único con lo que verdaderamente yo cuento es conmigo misma, Después de contar con Dios, claro está.
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