Mucho cuidado con el problema haitiano...

Tengo varios día leyendo el periódico, y simultáneamente me percato de que el problema haitiano en nuestro país, que ahora se disfraza de violencia entre ambos grupos, cada día está tomando más fuerza, y temo que en algún momento nos llegue a arropar completamente y las reglas del juego no estén a nuestro favor.
Cada día que pasa, pienso que se agota el tiempo para que tomemos una decisión firme como nación respecto a ese tema, y temo por lo que pueda pasar. Es cierto que una situación parecida es la que viven los países que hacen frontera a nivel mundial. Todos quieren estar donde las condiciones sean más favorables, ¿Qué ser humano no actúa de esa manera en todos los aspectos de su vida? Pero creo que el conflicto República Dominicana-Haití, sobrepasa lo meramente territorial y circunstancial.
En Haití, arraigada en la concepción más profunda de la mayoría de los ciudadanos haitianos reposa la creencia de que Haití es toda la isla, de que nosotros somos, por así decirlo, un Haití Español. Creen, hasta cierto punto, que somos uno, no dos. Creen que tenemos un deber con ellos, con su situación social. Lo cierto es que pienso que todos los países del mundo tienen un deber con cada país, pienso que todos los países del mundo tienen un deber con Haití, no sólo nosotros. La comunidad internacional tiene un deber con Haití que evade, y aprovecha la coyuntura fronteriza y la discriminación racial como forma de hacernos sentir culpables por la situación haitiana. Es un mecanismo para ejercer presión, para lograr que nosotros seamos quienes nos hagamos cargo de este problema.
Me pregunto entonces, ¿qué pasa con mi país que está dormido?... ¿Por qué no hemos hecho nada al respecto? Ignorando esta situación no es la forma más acertada de resolverla, es lo peor que podemos hacer. ¿Por qué no reforzamos la frontera?, ¿Por qué permitimos que cada día crezca el número de haitianos ilegales que residen en nuestro país, Por qué?... ¿En qué nos hemos convertido? Los dominicanos, somos puros receptores pasivos, parecemos seres incapaces de reaccionar. ¿Cuál es la verdad de todo esto?... ¿Por qué somos tan sorprendentemente permisivos?... ¿Es que seguiremos a la deriva ante el problema haitiano?, eso es lo que me pregunto... ¿Por qué dejamos que ante los ojos del mundo, Haití sea la víctima y República Dominicana el peor de los victimarios, por qué?... Sinceramente yo me pregunto por qué...
Manuel Núñez escribió "El Ocaso de la nación dominicana", libro por el cual fue tildado de racista, yo considero que lo que el trató de plantear es la urgente e imperiosa necesidad de que a los haitianos se le creen condiciones favorables en Haití, no en República Dominicana... Hacer que los haitianos puedan tener una vida digna en su país, no en el nuestro... Porque el nuestro, ya tiene sus propias dolencias...
Yo comparto plenamente esa tesis... No es racismo, es sentido común, es lógica, es lo justo. No podemos seguir tolerando la presente situación indefinidamente. Es tiempo de cambiar.
Comentarios
Creo que este problema no ha sido abordado tomando medidas que ayuden al desarrollo mútuo de ambas naciones. Al igual que apuntas en el artículo, estoy de acuerdo en que, solamente implicando más a la comunidad internacional y promoviendo de alguna forma el desarrollo en Haití se podrá solucionar esta grave situación.
Algo más que apuntar, y creo que por más que lo intente no podré enfatizar tanto el tema como quiero, es Urgente la adopción de una postura y la toma de medidas respecto a esto. La historia nos ha demostrado, en numerosas ocasiones, que el descuido de problemas fronterizos de este tipo, solo desembocan en violencia y crisis sociales que una vez desencadenadas cuestan mucho detener.