Una sociedad que no tiene dolientes

Esa es la sociedad en la que vivimos. Recuerdo que alguien me dijo una vez que habíamos perdido la capacidad de asombro... Sin embargo, no discrepo del todo con esa persona, pero en honor a la verdad creo que lo que hemos perdido es la capacidad de reclamo, esto lo afirmo basándome en el hecho de que cada reclamo que hacemos se confunde perceptiblemente con la voz que clama en el desierto...
Es una sociedad del desorden, del despilfarro, de la doble moral, una sociedad injusta, en la que reina la impunidad, vacía y muy alejada de la escala de valores y de la idea que conlleva un verdadero Estado de derecho. Y no somos más (y tristeza me da decirlo) que un barquito a la deriva, del que nadie en realidad se conduele y al que ya ni siquiera le sopla el viento... Estamos a merced de lo que un sector quiere.
La teoría nos sugiere desde tiempos inmemoriales que el gobierno es del pueblo, puesto que es éste quien otorga el poder. Sin embargo, la realidad es otra muy distinta, una realidad que cada día más, salta a la vista, pero que a pesar del salto, no puedes sacarte el ojo... Es como dicen por ahí: "Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio".
Pero podríamos hacer algo, ¿Qué tal si los cargos públicos no fueran tan atractivos? Porque con esa lista de beneficios y de actos que sólo ve el rabillo del ojo, y frente a los cuales la Diosa Temis sólo atina a rascarse la cabeza, cualquiera quisiera ocupar uno... ¿Y si volviéramos a los tiempos en que estos cargos le representaban a una persona más que nada prestigio, y era algo más bien honorífico, por decirlo de algún modo? Así nadie lo quiere. ¡Verdad! ¡Qué tonta soy! Porque así no tiene sabor el caldo.
Comentarios
Muy ciertas tus palabras. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Es penoso ver como nuestro país sufre día tras día por la indolente postura de nuestros dirigentes.
Muy buen post.
Saludos,
Elvis