Otra vez


es 11 de septiembre. Otra vez tenemos que recordar el día en que para muchos el mundo se detuvo (los que se fueron) y en que para otros, el mundo perdió parte de su color y sentido (los que quedamos). Mientras escribo esto, sólo se me ocurre pensar en las fuerzas que mueven al mundo, y me pregunto cómo el amor, una fuerza tan poderosa, pudo ser dejada de lado para hacer todo eso, para acabar con la vida de tantos y destruir la de otros. No puedo entender como se dio primacía al daño, a la violencia, al odio y a la indolencia, y creo que seguiré sin entenderlo.

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