Hay...
Momentos difíciles en la vida... Momentos que saben a hiel... Momentos que desearías no tener que vivir o no tener que enfrentar... En los que quisieras resolver las cosas de otra manera o que la situación fuera diferente... Pero no te queda más remedio que hacer lo que debes... Y esperar que todo salga lo mejor posible...
Lo que no podemos es dejar que el miedo nos frene, que nos paralice hasta el punto de no actuar... En esta situación personal que ahora estoy viviendo, tengo que admitir que he sufrido, que he querido huir y que me he pasado gran parte del tiempo en negación... Anhelando que nunca hubiera pasado... Pero entendí que es como decía Séneca: "La desdicha, a veces, es la ocasión de la virtud." Y confío en esas palabras, en que detrás de mi desdicha actual habrá virtud. Sé que un día esta desdicha actual será como abrir y cerrar, como voltear la página de un libro y quizás hasta la miraré con nostalgia de esa que fui en ese momento... ¿Quién sabe? Si hay algo que he aprendido en esta vida, es que es completamente impredescible, tanto, que a veces, hasta se te escapa de las manos...
Pero ¡ay de aquellos causantes de esta hiel! ¡Cuánto han herido mi corazón! Una vez tras otra... Algo si les puedo prometer... Los dejaré atrás, porque al parecer no pueden hacer otra cosa que no sea dañarme... Lastimarme, actuar ante mí como víctimas, cuando son los implacables victimarios... Y no, no me considero víctima de ellos más... Sobrevolaré todo eso y lograré estar en paz... Porque lo sé... Dios está en la lluvia... Él me da la tempestad, pero también me da la paz.
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