No podemos forzar las cosas
Durante todos estos días he pensado bastante en qué escribir y qué decir en mi blog que refleje lo que siento por los cambios que ha experimentado mi vida... Uno a veces escribe con la intención de que a quienes leen a uno, le guste lo que uno escribe, o esperando que los demás sepan cuál es el verdadero mensaje que uno quiere transmitir con una determinada palabra o con un determinado párrafo o con un determinado escrito y a veces uno no logra atrapar al lector, o no logra hacer que las personas comenten sobre lo que uno dice o que las personas entiendan lo que tú tratas de expresar, pero en fin, esto se debe a que no podemos forzar las cosas... Además, la única persona a la que debe gustarle lo que uno escribe, en principio, o mejor dicho, en primer lugar, es a uno mismo.
Esto no sólo ocurre en cuanto a los blogs, ocurre en todos los aspectos de nuestra vida. Podemos vivir tal vez en una relación en la que nos damos cuenta de que la otra persona ya no siente lo mismo por nosotros o no nos quiere de la misma manera y queremos forzar a la persona, o más bien obligarla a que esté a nuestro lado, junto a nosotros, y le quitamos el más preciado de los tesoros, aparte del tiempo, con que cuenta el ser humano: la libertad.
Para poder actuar adecuadamente debemos sentir respeto por nosotros mismos y tener el valor para enfrentar el hecho de que esa situación no la podemos controlar para que sea como nosotros queremos, como dije, no la podemos forzar; ya no es algo que depende de nosotros. Es algo que depende de Dios (para los que creemos en Él) del destino, del tiempo, de las circunstancias, de la vida, etc.
En la vida debemos permitir que las cosas sigan su curso, que cada persona, acontecimiento, elección, siga su rumbo, su destino. Que se manifieste con plena libertad para actuar y para decidir, y no intervenir a menos que se trate de una decisión errónea que una persona está tomando, y que en razón de que dicha persona es nuestro amigo, nuestro compañero, nuestro familiar, o tal vez no lo sea, sentimos la necesidad de por lo menos decirle lo que pensamos de su decisión...
Me puse a pensar en esto por algo muy simple y sencillo. Tengo una agenda de escritorio en el trabajo, y tuve que ir a la oficina de una compañera de trabajo a sacar unas copias. Ella me regaló otro porta agendas para utilizarla}o y decidí pasar las hojas de mi agenda anterior en el portador nuevo. Lo intenté como por media hora; los ganchos no cabían en el portador nuevo, tuve que volver a poner la agenda como estaba. Me di cuenta de que no era posible entrar eso. Tranquilamente puse la agenda como estaba.
En la vida tenemos que aprender a aceptar la realidad como es, cuando ya hemos intentado hacer todo lo posible por cambiarla. Puede que con el tiempo juegue a nuestro favor, puede que no; pero una vez que ya hemos intentado en el ámbito correcto y no hemos conseguido lo que queremos, debemos dejar eso atrás y seguir adelante en razón y/o en función de lo que la realidad nos ofrece.
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