Ay Juan, me duele tu ausencia...

Juan, ayer pensé mucho en ti... En la que fue tu forma de ser, en tus cosas, en tus largas conversaciones de las que casi todos querían huir... De tu amor por el café, y los yaniqueques de la tía Lida... Pensé en tus carcajadas, en tus manos grandes, en tu rostro sonreído en el ataúd y me hiciste tanta falta... Ahora es que en verdad siento el dolor de tu ausencia... De saber que no te aparecerás en la marquesina tocando bocina, saber que no me cargarás, que no me dirás: "Mi sagitariana", y que no chocaremos las manos como ese último día... Dolor de no llegar a donde Mary para encontrarte trabajando con los muchachos en el taller con tus pantalones cortos inmensos... De no volver a verte viendo algo en la tele... De no poder hablar contigo de mis cosas o de recibir tus consejos y tu cariño... Siento una nostalgia profunda mi argentino, mi pequeño Juan... Cuídate, como te dije la última vez y cuídanos a nosotros aquí, ahora que puedes.
Comentarios