Sometimes

you have to be the bigger person. Esa es la verdad. En la calle, en el trabajo, en la esquina, en la vida, siempre encontraremos personas difíciles. Con relaciones humanas, modales y costumbres que dejan mucho que desear y que a veces quieren convertirse en obstáculo para mejorar lo que hemos construido o para lo que pensamos construir.
Me gusta huir de las personas que se creen inteligentes, que sienten que constantemente tienen que demostrarle a los demás que saben o que saben más que ellos. Eso me da mucha pena. No me malinterpreten, no hablo de que uno no debe darse su lugar ni sentirse orgulloso de sus logros o que en algún determinado momento dé a demostrar que sabe, pero en realidad, esos que no pueden vivir sin hacer que los demás sepan que ellos "saben" me dan lástima.
Soy una persona poco impresionable gracias a Dios, y saben qué en verdad me impresiona: La humildad. Cuando veo una persona humilde, me lleno de admiración. Me digo a mí misma: "Quiero ser como esa persona"... Sin importar quien sea. Esa es una cualidad hermosa. Y con humilde no me refiero específicamente a ser una persona de escasos recursos, me refiero en especial a aquellos que no tienen máscaras, a aquellos que se encuentran lejos de la superficialidad y del "aparataje"... A aquellos que no se sienten más importantes por ocupar una determinada posición de poder o renombre en la sociedad. A aquellos cuyo objetivo central en la vida no es lucrarse, es ser mejor persona.
Bueno, los dejo con esta reflexión.
Paz y Amor,
Vi.
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Un abrazo